Currilla Vazquez


Es entrañable recordar ¿verdad?
He querido compartir con vosotros tantos y tantos
preciosos recuerdos de mi niñez, que me llenan
de ternura el corazón.

Traductor


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Blanca Nieves Y Los Siete Enanitos

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La Cenicienta

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Hansel Y Gretel

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Melisa

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La Muchacha Guerrera

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5 de junio de 2009

La Muchacha Guerrera


Eran tiempos tristes para la tribu.
El gran padre, la de la tribu, suspiró en la
noche, agitando su enorme cuerpo.
Gorgu la madre reina, estaba muy triste
El viejo rey, su marido, había muerto
dejando sólo problemas.
Tenia trece hijos, y tras su muerte, los chicos
se habían peleado reivindicando cada
uno su derecho de ser rey.
Gorgu suspiró al pensar en sus díscolos hijos.
Todos los presagios, los huesos examinados por
los hechiceros, la posición de la luna y las estrellas
la noche que falleció el rey, el rugido del león y el
canto de los pájaros, todos estos signos exigían que:
Jabula, el hijo menor fuera el rey.
Pero sus hermanos, envidiosos de ese muchacho
hermoso y prudente, se negaban a creer en los
signos o a escuchar a sus mayores.
Su ira les había llevado a secuestrar a Jabula
y a escaparse con él a las lejanas colinas.
Gorgu volvió a suspirar.
Sus doce hijos se negaban a regresar a casa y
permanecieron en la cueva donde tenían
secuestrado a Jabula, a quién mataban de hambre.
Ningún hombre se atrevía a luchar contra ellos,
pues eran los príncipes de la tribu y unos
guerreros muy poderosos.
Mientras permanecía despierta, abrumada
por sus pensamientos, Gorgu oyó suaves
pisadas en su cabaña.
-¿Quién anda ahí? -preguntó.
-Gran madre, no temas. Soy yo, Tombi.
Tombi era una joven alta y hermosa, que
quería mucho a Jabula.
-Escúchame, Gorgu. Quiero que Jabula vuelva
a casa, estoy cansada de la tristeza
que reina en esta tribu.
Estoy cansada de la sequía.
¿Has notado, Gorgu, que desde que murió
el anciano rey han cesado las lluvias?
he oído a los pájaros decirles a las nubes que
no deben acercarse hasta que Jabula sea rey.
-Tengo un plan, Gurgu.
Debo guardarlo en secreto, pero dame tu bendición.
La anciana reina sonrió a la muchacha y dijo:
Pues guarda tu secreto y recibe mi bendición.
Tombi era una chica muy lista, descendiente
de un ancestral linaje de guerreros.
Era la jefe de todas las jóvenes y convocó a sus
compañeras para la batalla.
Pintaron extraños dibujos en sus brazos y
piernas, luego, agachadas, avanzaron rápidamente
por entre los tallos de las hierbas, hacia las colinas.
Al llegar junto a la cueva donde sus doce hermanos
tenían secuestrado a Jabula, las chicas
formaron un círculo en torno a la entrada.
Tombi permaneció en el centro.
Acto seguido, una voz capaz de helarles la sangre
se oyó en la tenue luz del amanecer.
-¡Salid, cobardes!
¡Doce hombres para custodiar a un muchacho!
¡Salid!, ¡Salid!
Veamos si sois capaces de luchar contra nosotras.
-¿Que es esto? -gritó el hermano mayor-
Por toda respuesta, Tombi y las demás muchachas
lanzaron un violento grito de guerra.
Los guerreros asustados, arrojaron sus lanzas
al suelo, y huyeron hacia las lejanas colinas.
Jamás volvieron a ser vistos.
Las chicas rieron hasta caer al suelo.
Tombi entró en la cueva y acarició suavemente
la cabeza de Jabula.
El chico estaba muy débil a causa del hambre,
pero seguía vivo.
Las jóvenes lo transportaron con sumo cuidado
hasta la cabaña de Gogu.
Cuando los pájaros vieron que Jabula había
regresado junto a su tribu, llamaron a las
nubes para que trajeran lluvia.
La sequía terminó, Jabula fue aclamado como
rey, y la valiente Tombi se convirtió en su esposa.

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